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Comunicado leido en la manifestación a favor de las mujeres en los Alardes de Irun y Hondarribia

7 de Marzo 1999

Asociación de mujeres 'Juana Mugarrietakoa'
Hondarribia

En primer lugar gracias a todas y todos los que habeis secundado esta convocatoria que históricamente se ha venido celebrando en Donosti y que este año hemos querido que fuese en Hondarribia.
Como ya es conocido, desde hace 4 años, vivimos un conflicto en nuestros pueblos de una magnitud y consecuencias que no nos hubiésemos imaginado cuando un grupo de mujeres pedimos participar en los alardes de Irun y Hondarribia.
Conflicto que tras cuatro años, muchísimos enfrentamientos, un trabajo agotador y una sentencia del TSJPV favorable a nuestra participación, sigue sin resolverse. Y sigue sin resolverse entre otras razones, porque algunas instituciones y políticos de nuestro pais no tienen el valor ni la convición que se precisa para defender un derecho que no cuenta con el apoyo de las mayorias, como es el derecho de las mujeres a la igualdad.

Así este 8 de septiembre pasado hemos podido presenciar en este pueblo, cómo la hertzantza, en lugar de garantizar el ejercicio de nuestro derecho a participar en el alarde, reconocido explicitamente por el Tribunal Superior de Justicia del País vasco en sentencia de enero del 98, nos acordonaba precisamente para impedir que nos incorporásemos a este.

Tambien nos causa rabia e indignación comprobar que el alcalde de este pueblo Borja Jauregui, que ha demostrado no tener el valor ni la voluntad necesarias para liderar un cambio en la opinión de la ciudadania de su pueblo en favor de valores tan elementales como es el derecho de las mujeres a no ser discriminadas, alentando y dando cobertura sin embargo a los sectores mas integristas y antidemocráticos, este formando parte de la permanente de la asamblea de municipios vascos.
No es esta la idea que nos hacemos de las personas que necesita nuestro pueblo para enfrentar este nuevo proceso.

Queremos representantes que sean capaces de defender con voluntad, fuerza y determinación las libertades y derechos sin importar cuantas sean las personas que los reclamen, tratandose de un derecho fundamental una persona es suficiente. Que no cedan jamas ante la fuerza, la opinión pública, el poder, ante las mayorias o ante los votos.
Y unos representantes que no han entendido esto no merecen ser tenidos por tales.

Ya sabemos que el derecho que reclamamos las mujeres en este caso, es un derecho que no cuenta con el apoyo de las mayorias. Pero, ¿cuando a lo largo de la historia los avances hacia una vida mas humana y civilizada han sido logrados a impulsos de las mayorias?, ¿acaso el acabar con la segregación de los negros fué una exigencia de las mayorias?, o la consecución del voto para las mujeres, o la abolición de la exclavitud, o la carta de los derechos humanos, ¿han sido encabezados por las mayorias?.

Nosotras sabemos que el motor que conduce a las sociedades a situaciones mas dignas y humanas está impulsado por minorias que cuentan con la razón, la audacia y la pasión que hacen posible empujar la historia hacia adelante.

Las personas, hombres y mujeres, que estamos trabajando en esta reivindicación, contamos con ese impulso. Y estamos contentas porque a pesar de las dificultades, esta reivindicación a removido como ninguna otra los cimientos de nuestra sociedad. Ha desmentido ese discurso inmovilista y autocomplaciente de que las desigualdades y discriminaciones son cosa del pasado. Ha propiciado que todos los prejuicios, todo el sexismo que se escondia bajo la apariencia de progreso haya salido a la luz. Nunca como ahora habíamos presenciado tantos insultos y agresiones hacia las mujeres. Pero tambien es seguro que nunca como ahora se habia discutido tanto en cada casa, taller, fábrica, u oficina sobre la situación de las mujeres y el lugar de estas en la sociedad.

Esto que está ocurriendo, que ha dividido a familias, ha roto amistades, ha dado origen a represalias políticas y sociales esta siendo duro a veces, pero absolutamente esperanzador y alentador. Porque estamos convencidas de que los cambios no se hacen sin dolor y sin remover lo ya existente.

Y esta sacudida que hemos propiciado va ha ser el germen que aliente nuevas ideas y situaciones que nos van a acercar un poco mas a esa utopía de un mundo mas justo, mas solidario, mas libre y mas igualitario que nosotras ya imaginamos.