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Estupefactas

 

 

4 de junio de 2002
BIDASOALDEKO EMAKUMEAK

 

 

Así nos hemos quedado tras leer, en la contraportada de El Diario Vasco del 4 de junio, el artículo titulado "La chica del anuncio". Ya nos dejó perplejas la utilización dada a la fotografía, que muestra la detención de dos muchachas en el Alarde de Hondarribia de 2000, en la reciente campaña publicitaria Piensa como quieras pero infórmate, que han desplegado por toda la provincia, y no esperábamos que pudieran superar semejante desatino.

Pero lo han superado, con creces. Nos hablan de una joven atractiva, que sonríe a un ertzaina que le acaba de detener y esposar (amablemente según sus propias declaraciones), por impedir que un grupo de mujeres se sumara a la celebración del Alarde, cumpliendo la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. De hecho, tras los juicios y los recursos realizados, se le ha impuesto una multa por una conducta que va claramente contra la Ley. Jamás hemos visto tratada así, en dicho periódico, a una persona que está cometiendo -o ha cometido- una ilegalidad.

Se nos presenta a una mujer como si de una artista o cantante se tratara, como si fuera un ejemplo a seguir, y nos dice que apenas sentía miedo. ¡Qué afortunada!. Cuando nosotras salimos y queremos incorporarnos a la fiesta, siempre sentimos miedo: de una parte del público que nos insulta y agrede; de una Ertzaintza que, incluso cuando tiene el deber de protegernos, nos trata (cual si fuera el fiscal del caso Nevenka) como si fuéramos las acusadas; de una situación que se está alargando innecesariamente por actitudes como las de El Diario, que se corresponden con las de los regidores de Irun y Hondarribia, y con la tibieza mostrada por tantas y tantas Instituciones...

La igualdad de las personas ante la Ley está siendo maltratada constantemente en estos últimos tiempos. Lamentamos que un periódico como el Diario Vasco, con la importante base social que tiene, se sume con una actuación como la que criticamos.

Creemos que se frivoliza, con mucha facilidad, sobre las reivindicaciones que todavía nos quedan por hacer realidad a las mujeres. Cómo se nos trata públicamente cuando las reclamamos a la vista está. Lamentamos, profundamente, que un periódico de la categoría del Diario no baje al fondo del problema y se quede en la seducción superficial de una cara bonita.

 

 


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