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Sobre el derecho de la mujer en el Alarde

 
   

Egin.- 18 diciembre 1996
IRUN

Cinco especialistas procedentes de distintos ámbitos versaron sobre el conflicto.
Rechazo al argumento de tradición y al referéndum.
Críticas a las actitudes de los alcaldes.

A la pregunta de "Por qué sí, a las mujeres en el Alarde" intentaron responder, desde distintos puntos de vista, los invitados a la mesa redonda que organizó Bidasoaldeko Emakumeak en Irun. Garbiñe OLAIZOLA

En el acto participaron la antropóloga y profesora de la UPV Carmen Díez; el traductor irundarra Josean Elosegi; Itziar Fernández, secretaria general de Emakunde; Rosa Virto, profesora de Historia; y el economista Iñaki Alvarez que trabaja temas relacionados con el multiculturalismo. Como moderadora participó Merche Tranche, de Bidasoaldeko Emakumeak. Aspectos como la tradición, la posibilidad del referéndum, el papel jugado por los alcaldes, el aspecto festivo, la exclusión social, el derecho de las mujeres y las vías para buscar la solución al conflicto, fueron debatidos en el transcurso de la mesa redonda que contó con una alta participación.
La antropóloga Carmen Díez entiende que el problema de la participación de la mujer en el Alarde "es un problema de exclusión. La igualdad se adquiere en lo público, no se adquiere en lo doméstico, está en la calle".
Tras manifestar que está a favor de que las mujeres se incorporen al Alarde, Josean Elosegi ve el Alarde como una fiesta "la fiesta principal de Irun que gira en tomo a un espacio festivo, físico y anímico que está dominado por el elemento masculino. Este decide qué tipo de participación habrá y qué tipo de participaci6n tendrá el elemento femenino". Para él, no es una fiesta inocente "es algo muy pensado que sucede en un momento determinado de la historia".
El sociólogo Iñaki Alvarez también es partidario de que "las mujeres que quieran salir puedan hacerlo". No compartió los argumentos basados en la tradición "esto es un problema de derechos, de argumentar la tradición, de argumentar que eso no supone discriminación por razón de sexo. Los que se oponen a la participación de la mujer defienden una tradición que viene en la discriminación de sexo pero consideran que ese es un problema menor frente a la preservación de la tradición. No creo que la tradición pueda preservarse a ese precio".
No al referéndum
No es partidario de un referéndum sobre el tema. "Las libertades son una cuestión de derechos fundamentales. Si la prohibición supone violación de derechos fundamentales sometámonos todos al dictamen del Tribunal Superior de Justicia que diga si la no protección de las mujeres que quieran participar tiene apoyo constitucional o no".
Rosa Virto expuso el cambio producido en la mentalidad de los irundarras respecto a la aceptación del Alarde al que "durante todo el siglo no he encontrado una sola noticia que apoye el Alarde. Lo menos curioso que dicen es que es una fantochada. De repente, en el siglo XX, sobre todo desde los años 70 a esta parte, se aboga por la esencia del Alarde".También denunció el papel de los alcaldes de Irun y Hondarribia "haciendo de Herodes y diciendo que ellos no tienen competencia sino que es de los mandos". Según ella "tienen que garantizar que se ejercite ese derecho de las mujeres".
Itziar Fernández, de Emakunde, manifestó que desde este organismo se ha planteado esta cuestión "desde la perspectiva de discriminación de sexo". Considera que "no hay ninguna justificación objetiva y razonable que permita esa exclusión". También es de la opinión que el Alarde "es una fiesta", más aún "es el ejercicio del derecho de la ciudadanía". Sobre la tradición dijo que "no podemos basarmos en la tradición como algo inmutable. Además, nunca se podría excluir el ejercicio de un derecho basándonos en la tradición, porque el derecho es algo indisponible".Calificó el derecho de participar como "inalienable" y afirmó que es una obligación de Emakunde defender ese derecho "aunque solamente hubiera una". Respecto al posicionamiento del Ayuntamiento considera que, como poder público, "tiene que posibilitar y promover la participación de las mujeres en las fiestas". "Mientras no exista una sentencia clara estamos paralizadas en cuanto a lo que podría ser una acción de tipo administrativo. Descartó la posibilidad de un referéndum, al igual que el resto de los ponentes : "Es totalmente inoperante, no será vinculante lo que salga en una consulta popular, por cuanto es un derecho inalineable", concluyó.

Los tribunales, como una vía más

Todos los ponentes se mostraron favorables a acudir a los tribunales para que se pronuncien sobre la participación d e la mujer en el Alarde. Iñaki Alvarez es de la opinión de que con una sentencia en la mano "el Ayuntamiento, que ha estado columpiándose por no desligarse de la opinión pública, tendrá que explicar a la población que habrá que llegar a un acuerdo que incluya el derecho de las mujeres a participar".
Según Itziar Fernández, en caso de existir una sentencia favorable "podremos plantear en el
Gobierno que, en la medida en que una Administración no está cumpliendo con la norma, a esa Administración se le puede retirar los fondos y otros muchas medidas. Los alcaldes tomarían otra posición".
A juicio de Josean Elosegi "no sé hasta qué punto una sentencia puede solucionar un conflicto que es más profundo. Lo veo como un problema de crisis de identidad, mucho más global".
Carmen Díez no descartó ninguna de las vías, entre ellas la jurídica: "Tienen que ser múltiples. Es un problema que toca muchas cosas y que habrá que
solucionarlo desde muchos frentes"
Instituciones
Desde el público se exigió a los ayuntamientos que, como instituciones, "tienen la obligación de quitar los obstáculos para que las mujeres participemos en igualdad con los hombres. Independientemente de que exista una sentencia nosotras tenemos ese derecho". Por otro lado, se analizó la pregunta de "qué han tocado las mujeres de Irun y Hondarribia para que haya surgido este conflicto" . Algunos manifestaron que "no hemos tocado al pueblo de Irun sino a un sector que organiza y pone las normas. Se cuestiona a un sector que tiene el poder de organizar el Alarde". La emoción que despierta el Alarde ante muchos irundarras también fue motivo de conversación. En este sentido, para Itziar Fernández "si nos tuviéramos que regir por las normas de convivencia de un pueblo llevándonos por las emociones sería incontrolable. Está claro que este tema lo vivís en Irun a flor de piel, pero las mujeres están viviendo su propia emoción y necesidad.

 


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