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MOCION SOBRE LA PARTICIPACION DE LAS MUJERES EN LOS ALARDES DE IRUN Y HONDARRIBIA

SESIÓN PLENO MUNICIPAL DE VITORIA-GASTEIZ

17 DICIEMBRE 1999

INTERVENCION EAJ-PNV-EA. VOTO A FAVOR

 

   

Se me ocurren varias ideas en torno a la moción que, con toda seguridad, vamos a aprobar el día de hoy en relación con los Alardes de Irun y Hondarribia. Pero lo primero que quiero dejar es la posición de nuestro grupo municipal que, no puede ser de otro modo es absolutamente favorable y, por ello vamos a votar a favor de la moción.

La primera reflexión es que no debemos olvidar que estamos hablando de un Alarde de Armas, un alarde militar en definitiva, que si bien en el presente no se trata sino de una conmemoración festiva de los que con carácter obligatorio se celebraban en casi todas las localidades guipuzcoanas, en le época anterior a la abolición de los Fueros, era en esa misma época una revista militar obligatoria para todos los varones entre 18 y 60 años. Como se ha dicho ya en estos actos participan personas mayores de esa edad e incluso probablemente menores, sin que ello suponga, al parecer, menoscabo de la tradición

Supongamos, por un momento, que el carácter lúdico-festivo, simbólico en definitiva, que contiene en la actualidad no fuera tal, supongamos que, en una hipotética "guipuzcoa foral" del siglo XXI, se mantuviesen todavía con su pleno significado de revista militar los actos de Irun y Hondarribia. ¿Alguien estaría negando en este momento la participación de la mujer en ellos como miembro de las compañías forales?. Más bien creo que no. En todo caso estaríamos en este momento solicitando la desaparición del acto, o de la obligatoriedad del acto, de la misma manera que hoy en día solicitamos la desaparición del servicio militar obligatorio cuando no del propio ejército como tal cuando no también de todos los ejércitos de cualquier tipo.

Pero, afortunadamente esto en la actualidad no es así. Por lo tanto, básicamente hoy en día los Alardes de Hondarribia e Irun no son sino un hecho festivo de carácter lúdico y no una reproducción de un hecho histórico, en tanto en cuanto que el objeto de este desapareció. Si que debemos tener en cuenta que se trata de una fiesta tradicional que en mayor o menor medida ha calado y cala bien hondo en el sentir de la mayoría de iruneses y hondarribitarras.

No es admisible bajo nuestro punto de vista, que la incorporación de la mujer a una conmemoración tradicional suponga la modificación de la misma. En la misma forma que tampoco la modifica, ni siquiera para los propios defensores del "purismo" del Alarde tradicional, la inclusión como participantes en los actuales alardes de personas, ni naturales, ni residentes, en esas localidades. ¿Alguien ha objetado algo en Vitoria por que participen en las cuadrillas de blusas personas que ni son, ni viven en nuestra ciudad, sino que se incorporan simplemente a nuestras fiestas?

Pero es que además no creemos que las tradiciones no deban cambiar, por supuesto que deben cambiar y además deben hacerlo para mantenerse vivas, adaptándose a las circunstancias sociales del momento, porque, en tanto en cuanto que manifestación del sentimiento humano deben adecuarse a la sensibilidad cambiante y a las nuevas formas de vida social. Manteniéndose el motivo de la celebración, se van modificando los signos, las formas externas, el modo de vestir, los elementos utilizados...

Esta Corporación mantiene desde hace más de cuatro siglos la tradición de visitar las demarcaciones que delimitan el término municipal de la ciudad el primer lunes siguiente a la festividad de la virgen de septiembre. Lo importante es que se hace (aunque hoy en día eso mismo lo hace con más frecuencia el propio servicio de zona rural). Lo anecdótico, lo variable, lo sujeto a modificaciones que se adaptan a la Gasteiz del siglo XXI es el resto. Lo anacrónico resultaría hoy hacerlo a caballo desde las nueve de la mañana, o incluso más, pretender recorrer en un solo día los más de cien kilómetros que comprende el perímetro del municipio, como se hacía hasta que la ciudad extendió sus límites por encima de lo lógicamente visitable en un día.

El conflicto que en estos años se vive en Irun y Hondarribia ya se ha dado en otros lugares. De una manera natural, las tradiciones en ellos han ido adaptándose a la sociedad democrática de derecho actual. Sin algaradas, han ido tomando carta de naturaleza, de la misma manera que en San Sebastián en la madrugada del 20 de enero desde hace más de dos décadas existen tamborradas mixtas, aun cuando antes eran exclusivamente de hombres de la misma manera que en las cuadrillas de blusas de las fiestas de Vitoria hoy es habitual ver mujeres. ¿A algún miembro de esta corporación le parece mal, impropio o cuasi sacrílego que nuestras compañeras concejalas cumplan con la tradición de la visita de mojones del día de Olarizu?. Evidentemente no. Pues yo les aseguro que hace cuatrocientos años no lo hacia ninguna.

Por lo tanto, la participación de la mujer en la vida social a todos los niveles, la integración de la mujer, la igualdad de la mujer respecto al hombre en todos los aspectos y circunstancias es un proceso que, iniciado hace muchos años, tiene en este momento un carácter preeminente no solamente en un modelo social como el nuestro sino en cualquier sociedad del mundo, independientemente de su grado de desarrollo. Es un proceso al que no se puede renunciar de ninguna manera, puesto que, basado en un fenómeno natural forma parte de la evolución humana y del propio sentido racional de la especie. Podrá, por algunos sectores interesar o intentarse la oposición al propio proceso que, como tal es incuestionable e imparable. Los casos concretos de Irun y Hondarribia no son sino un ejemplo más de esto mismo. Su solución por lo tanto es lógica, natural y no puede tener otro sentido.

En este momento quiero citar aquí parte de una reflexión que en relación con los alardes de Irun y Hondarribia escribió hace algún tiempo José Ignacio Ansorena.

Ansorena, guipuzcoano, tamborilero, txistulari de profesión como quién habla en este momento, y payaso de afición, reconociéndose "amante de la tradición" realizaba esta reflexiones que, con el debido respeto del alumno para con su profesor no quiero dejar de hacer constar aquí.

Habla Ansorena en su artículo de dos tipos de "amantes de la tradición", que él identifica, casi estereotipa como A y B

 

"...El amante de la tradición A gusta de mantener las formas de vida tradicional como nos han llegarlo..."

"...El amante de la tradición B es partidario de que el mundo evolucione..."

"...La sentencia que saborea el amante de la tradición A es la de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Intenta que las ideas sociales sobre la organización social y cultural permanezcan inalteradas porque son de toda la vida, de toda su vida..."

"...El amante de la tradición B piensa que: aun conociendo las limitaciones del ser humano, quiere esforzarse por un futuro mejor para todos, distingue aspectos positivos en ella (la tradición), dignos de ser aprovechados unos y otros auténticamente rechazables..."

"...También nuestra época está creando su aportación para los tiempos venideros, está ya germinando entre nosotros aquello que será tradición en los próximos años y siglos. Y en esa tradición futura una de las novedades más hermosas se refiere a la mirada. Cuando alguien, al observar varias personas, tenga como criterio discriminatorio el sexo, la raza, las creencias o la apariencia física, estará mirando de forma incorrecta".

"...Antes pronto que tarde las mujeres tomarán parte en los Alardes de Irun y Fuenterrabía con igualdad de derechos respecto a los hombres. Y muchos que últimamente han dicho muchas tonterías malintencionadas tendrán que callarse avergonzados. Esta será la tradición en los años y siglos venideros".

 

Respecto a las intervenciones de otros grupos que me han antecedido en el uso de la palabra sobre las dudas respecto a la idoneidad de este órgano municipal para tratar el asunto y sobre posibles conflictos de intereses o de principios de autonomía municipal, tengo que decir que sí nos parece este foro adecuado para tratar este asunto. Este Salón de Plenos ha visto tratar y dictaminar asuntos referentes a violaciones de derechos humanos en muchos lugares del mundo y más recientemente en Tímor o Sahara Occidental.

El asunto que ahora tratamos en el fondo no es un problema de actos festivos de una localidad, no es un asunto de tradición o no. Es un problema de Derecho, de Derechos Humanos y los Derechos Humanos son universales.

 

Vitoria-Gasteiz, 17 Diciembre I999

Pedro Elosegi González de Gamarra

Concejal Partido Nacionalista Vasco / Eusko Alkartasuna

 

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