EN TORNO AL CONFLICTO SUSCITADO CON LA CELEBRACION DE LOS ALARDES DE IRUN-HONDARRIBIA

(nota para ser leída en las eucaristías de los días 31-mayo y 1 de Junio de 1997)

Los sacerdotes y el Consejo Pastoral de Irún-Hondarribia, ante el conflicto suscitado en torno a la participación de las mujeres en la celebración de los Alardes de las dos ciudades, queremos dirigir una palabra de iluminación cristiana a la feligresía y a la población en general.

1.- En primer lugar queremos manifestar nuestra honda preocupación e inquietud por el cariz que está adquiriendo el conflicto. Recordamos los lamentables sucesos acaecidos en los Alardes del pasado año y nos duele el nivel de enfrentamiento y ruptura social que se está produciendo llegando a afectar a las mismas familias. Constatamos con pena cómo se han impuesto las posturas intransigentes y apenas se han abierto caminos de diálogo y entendimiento.

2.- NO entramos a valorar las razones y argumentos que esgrimen las dos partes enfrentadas en el conflicto. Consideramos que es un tema discutible y opcional. Entendemos que, como en la mayor parte de los conflictos, existen posibilidades de consenso y acuerdo. Abogamos por asumir actitudes y criterios que hagan posible la búsqueda del acuerdo a través del diálogo y el acercamiento de posturas.

3.- Hacemos un llamamiento a erradicar fanatismos y actitudes dogmáticas, así como a evitar las descalificaciones y el rechazo hacia las personas. Nos parece absolutamente reprobable el recurso a los insultos, vejaciones y agresiones, contrarios a toda ética y moral cristiana.

4.- Queremos como todo el pueblo de Irún y Hondarribia disfrutar en paz de la fiesta, mantener la armonía y la buena relación en la convivencia social mediante la la tolerancia y el respeto. Creemos que, con buena voluntad, podemos encontrar una salida digna a este conflicto si todos, personas e instituciones, nos ponemos en la postura sincera de querer llegar a un acuerdo.

Los sacerdotes y el Consejo Pastoral de Irún y Hondarribia.

31 mayo 1997