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Entrevista al Ararteko electo Joaquín Oquiñena

 
   

DIARIO VASCO.-
Lunes 8 de Abril de 2002

«Convivir en el País Vasco exige dialogar y ceder»
Después de 36 años como profesional de la abogacía, el letrado guipuzcoano Joaquín Oquiñena afrontará, desde su jura del cargo el próximo viernes, cinco años como Ararteko, una tarea a la que accede tras su elección en el Parlamento Vasco, a propuesta del PNV. El nuevo Ararteko, el abogado Joaquín Oquiñena (Andoain, 1936), se considera un hombre dialogante, independiente y sin apego al cargo. Está convencido de que la convivencia en el País Vasco exige «diálogo y cesión porque no se tiene nunca la verdad absoluta». Asegura que Defensor del Pueblo es una institución «tremendamente importante que no es conocida o es muy poco conocida» y afirma que su principal objetivo será que «la institución se prestigie». /
ARANTZA GONZALEZ EGAÑA

-¿Quién le llamó para ofrecerle el cargo?

-Me lo ofreció un político, pero prefiero no decir el nombre.

-¿Le sorprendió la propuesta?

-Es una cosa curiosa. Hace dos o tres años estaba con ese político, que es amigo mío, en una boda y en el transcurso de un conversación sobre política se me ocurrió decir que el único cargo que me atraía era el de Ararteko porque una de las condiciones es no estar afiliado y porque es algo honorable. Así quedó la cosa y no se volvió a hablar del tema hasta que en el mes de julio pasado me llamó otra vez esta persona y me recordó lo que hablamos en la boda y me preguntó si estaba dispuesto a ocupar el cargo. Le dije que no era como comprarse un par de zapatos y que me dejara pensarlo. Así hice, lo consulté con mi familia y aquí estoy.

-¿Cuáles van a ser sus principales objetivos?

-Principalmente, no prestigiarme yo, sino que el cargo se prestigie.

-¿Cuál cree que debe ser la auténtica función del Ararteko?

-Sería bonito que el Ararteko tratase de que el talante de la gente fuese dialogante. A veces aquí se dice que hay que dialogar, pues efectivamente, pero si no se cambia el talante, si la persona no tiene talante dialogador no hay nada que hacer. Creo que la convivencia exige cesión, hay que transigir en muchas cosas porque no se tiene nunca la verdad absoluta. Fruto de mi trabajo profesional, he sido siempre muy partidario de tratar de evitar litigios dialogando, intercediendo, a veces no se puede y otras incluso económicamente interesa más que haya pleito, pero siempre soy partidario de la negociación.

-¿Va a ser continuista con la labor que han realizado los anteriores Ararteko?

-La verdad es que no sé que labor han realizado, no les he seguido mucho. Sobre lo que han hecho tengo que darles el beneficio de la duda y supongo que lo habrán hecho bien. No tengo noticias para pensar lo contrario.

-La propuesta de Alberto Buen como adjunto al Ararteko ha recibido algunas críticas en el sentido de haber desoído las recomendaciones del Ararteko en relación con el Alarde de Irún. ¿Qué papel cree que puede hacer Buen en el cargo de adjunto con esos antecedentes?

-Vaya por delante que a Alberto Buen no le conozco y también que he oído de él que es una excelente persona, por un lado, y poco menos que una fiera, por otro. No estoy en este momento en condiciones de pronunciarme sobre la candidatura de Alberto Buen y no porque no quiera decirlo, sino porque no tengo pronunciamiento. Ahora, lo que a mí me gustaría de Alberto Buen u otra persona es que fuera alguien con un perfil adecuado para el cargo de adjunto al Ararteko. ¿Lo tiene Alberto Buen? No lo sé. ¿Que las mujeres de Irún están diciendo cosas de él? Pues bueno, pruébeme usted y a la vista de eso, evidentemente, si no diera el perfil me lo plantearía. Pero ahora no estoy en condiciones de plantearme nada, sería una temeridad por mi parte decir cualquier manifestación en contra del señor Buen mientras no tenga una información completa. Para mí es un hombre al que le debo el máximo respeto.

-¿Se considera un hombre de consenso?

-Evidentemente. Además, me gustaría mucho que aquí también todas las cosas que desgraciadamente tenemos que padecer se arreglasen por consenso; pero todo eso se hace cediendo.

-Teniendo en cuenta la independencia que requiere el cargo, ¿se considera un hombre independiente?

-Estoy con los que se sienten limitados y perseguidos, pero sobre el caso concreto de Zumarraga no quiero pronunciarme porque todavía no estoy en la institución y no sé qué se ha hecho o se va a hacer en este terreno.

- ¿Qué le parece que el alcalde de Pasaia devuelva los escritos del Ararteko con el lema ‘ETA no’ y que por ese motivo se hayan abierto diligencias?

-Creo que tiene que haber mano izquierda tanto por parte del alcalde como por parte del Ararteko y tratar de evitar confrontaciones. Eso es lo que yo propondría, pero lo hecho, hecho está.

-¿Cómo se plantea su vida a partir de ahora como cargo público? ¿Le molestaría tener que llevar escolta?

-Nunca admitiré escolta porque me parece una aberración que el Defensor del Pueblo tenga miedo a una parte del pueblo o se tenga que cubrir de aquellos a quienes defiende. Si se diera ese caso yo me retiro, entre otras razones porque no tengo cuerpo de héroe, no me siento héroe como fruto, precisamente, de la libertad con la que voy a actuar. Entiendo perfectamente que algunos jueces se marchen, que algunos concejales se marchen, porque me pongo en su lugar y soy humano como ellos.

 

 


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