Irun, a 6 de julio de 2000.
COMUNICADO DE LA JUNTA DEL ALARDE MUNICIPAL DE IRUN
La Junta del Alarde y la Junta de Mandos del Alarde Municipal de Irun no puede
realizar un balance positivo del Alarde de este año. La brutal agresión que
ha sufrido un joven por el mero hecho de declararse favorable a la participación
femenina igualitaria empaña la finalidad misma del Alarde, que no es otra que
simbolizar la voluntad de paz, alegría y convivencia de todas las personas de
Irun, por encima de diferencias personales o ideológicas.
El grave problema que padece Irun no es que existan dos formas de concebir el
Alarde, sino que algunos defensores de la opción excluyente casi han llegado
al asesinato ante la imposibilidad de imponer sus criterios por el diálogo y
la razón. Las reiteradas manifestaciones de "enfado", las continuas referencias
y justificaciones a una tensión que sólo ellos provocan, la desobediencia al
arbitraje de Interior (que previamente habían solicitado creyendo ser favorecidos),
la indiferencia ante la escalada de agresiones "menores", los boicots, insultos,
amenazas, coacciones que se han extendido no sólo a los participantes del Alarde
Municipal, también incluso a sus posibles espectadores, han estado a punto de
provocar la tragedia. Ahora todos lo lamentamos, pero nadie puede decir que
le haya sorprendido.
Esta Junta está planteándose presentarse como acusación particular en el proceso
contra los agresores. Pero la responsabilidad no se limita a los culpables directos.
Los instigadores de esta brutal paliza tienen nombres y apellidos y están bien
organizados, desprecian toda institución que no les respalde, enmascaran sus
privilegios en la coartada del pueblo, fomentan la intolerancia y se niega al
menor diálogo. Ningún alarde puede anteponerse a la integridad física de las
personas.
El dos de julio ya ha pasado. Estamos esperando que el alcalde convoque a las
dos partes para el inicio de un dialogo, como prometió. Sólo así se superará
la actual situación, que no gusta a nadie. Si de verdad creemos que el conflicto
es interno, la solución no puede venir de fuera. Hacemos un llamamiento al Ayuntamiento
y al sector más dialogante de IBAA y la autodenominada Junta de Mandos del Alarde
Tradicional para que se implique en un proceso de resolución del conflicto,
qiue es lo que nos está exigiendo la ciudadanía.