Volver a
Página Principal

 

EL DIARIO VASCO

Sábado, 1 de Julio de 2000

 

 

 

 

El ambiente festivo y la fuerte presencia policial marcaron la fiesta grande de los iruneses

DV. /IRUN --

El calor, el ambiente festivo, la ausencia de incidentes y un impresionante despliegue policial marcaron ayer la fiesta grande de los iruneses. El día de San Marcial se celebró con alegría y en paz. El Alarde tradicional congregó a más de 7.000 soldados y abarrotó de público las calles de Irún. El desfile oficial reunió a alrededor de 800 personas que cubrieron el recorrido aplaudidas por sus seguidores y protegidas por un doble cordón de agentes de la Ertzaintza.

El Alarde tradicional, que reunió a 7.150 soldados según los datos facilitados por su comandante Javier Iriarte, salió finalmente tres cuartos de hora después del horario fijado por Interior. A las diez de la mañana el desfile completó sus primeros pasos envuelto en una enérgica ovación del numeroso público que se había agolpado en las calles de Irún para ver y alentar a las diecinueve compañías y a sus cantineras.

La llegada del general Beñardo Urtizberea a la plaza de San Juan a lomos de su caballo fue uno de los momentos más intensos del día. El comandante Javier Iriarte cedió en ese momento el testigo de mando al general, tras darle cuenta de las novedades. Mientras tanto, en el centro del balcón del Ayuntamiento se podía ver la figura del alcalde Alberto Buen.

El mar de txapelas rojas, color al que se unieron el habitual blanco y el negro, se dirigió seguidamente hasta la parroquia del Juncal en un combate que en esta ocasión tenía como enemigo al intenso calor del día. La tropa eligió como arma su alegría e ilusión.

Animos a las cantineras

El público irunés no dejó de animar en ningún momento a los integrantes del Alarde tradicional, en especial a su general y a las cantineras. Estas últimas, la mayoría muy emocionadas, intentaron corresponder con su sonrisa y la agitación de su abanico.

La entrega matinal, que duró cerca de dos horas y media, volvió a conducir la marcha hacia la parte vieja irunesa, donde todas las compañías pasaron de nuevo delante del general. Beñardo Urtizberea, ya más tranquilo y satisfecho tanto con la tropa como con la respuesta del público, despedía así a los soldados por unas horas.

El desfile de armas se reanudó a las siete de la tarde, acompañado de nuevo por el sonido de pífanos y tambores y por el olor a pólvora. La amplitud del paseo de Colón, arteria principal de la ciudad, colaboró con la vistosidad de la muestra de armas, que finalizó cerca de las diez de la noche. La música, sin embargo, siguió hasta altas horas de la madrugada.

Sin incidentes

El Alarde oficial reunió a 800 personas, según la cifra facilitada por su general, Pablo Susperregi. El cabo de hacheros, Iñaki Urrosolo, dio la orden de arrancada a las 8.00, hora fijada por la resolución de la consejería de Interior.

El desfile mixto se desarrolló sin incidentes y en medio de un impresionante despliegue policial. Los participantes fueron protegidos a lo largo de todo el recorrido por un doble cordón de agentes de la Ertzaintza, por barreras policiales que abrían y cerraban la muestra de armas y por el helicóptero de la Policía Vasca, que sobrevolaba el trazado del Alarde.

Afortunadamente, la intervención del dispositivo de seguridad no se hizo necesaria en ningún momento. Salvo excepciones contadas, las personas que acudieron a presenciar la marcha lo hicieron para aplaudir a sus participantes.

Dar la espalda

Los llamamientos realizados de víspera por los mandos del Alarde tradicional, que recomendaban ignorar el desfile mixto, surtieron efecto. Casi todas las ventanas y balcones permanecieron cerrados durante la muestra de armas de las mujeres soldados. En los últimos metros del recorrido, el público que esperaba ya la arrancada del Alarde tradicional dio literalmente la espalda al desfile oficial.

El Alarde mixto se desarrolló, por lo demás, sin problemas. A las 8.15 llegaba a la plaza de San Juan la Batería de Artillería, unidad que cierra el desfile y cinco minutos después entraba al galope el general Pablo Susperregi. En el balcón del Ayuntamiento, se encontraba el alcalde de Irún, Alberto Buen.

El Alarde oficial terminó en la calle Larretxipi a las 9.30 horas. Diez minutos antes, la Batería de Artillería doblaba la esquina de la cuesta de San Marcial, la primera calle del recorrido y por la que a las 10.00 subiría el desfile tradicional.

 

Volver a
Página Principal