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DEIA Sábado, 1 de Julio de 2000

 

 

 

 

Dos Alardes y una gran fiesta en Irun

El desfile mixto estuvo custodiado por un fortísimo cordón de agentes de la Ertzaintza y apenas hubo incidentes

N. García de Bikuña

IRUN. Los irundarras celebraron ayer por separado, pero sin que se registraran incidentes de relevancia, el Alarde de San Marcial. Este ha sido el tercer año en el que dos desfiles han recorrido las calles de la localidad bidasotarra, el oficial por una parte ­el mixto­, y el tradicional por otra, en el que la mujer sólo participa como cantinera.

A pesar de la polémica suscitada los días anteriores a esta fiesta, a raíz de que la consejería vasca de Interior fijara los horarios de salida de los dos actos, los irundarras disfrutaron de su día grande en ambiente festivo, tratando de dejar al margen las tensiones de los días precedentes.

Sin embargo, en algunos puntos del trayecto no faltaron los silbidos, los insultos, ni los cortes de mangas hacia las compañías mixtas. Este desfile estuvo en todo momento custodiado por un fortísimo cordón de agentes de la Ertzaintza que fue abriendo paso.

Las tropas integradas por hombres y mujeres también recibieron cálidos aplausos por parte de los irundarras que les apoyan.

La de ayer fue la primera ocasión en la que el Alarde oficial arrancó antes que el tradicional. Así lo estableció el departamento que dirige Javier Balza y, a pesar de que la medida despertó el rechazo de los detractores del desfile mixto, fue respetado por todos.

Además, y con el fin de evitar incidentes, los mandos del Alarde tradicional decidieron retrasar tres cuartos de hora más su salida, por lo que unos iniciaron su desfile a las 8,00, y los otros a las 10,00.

Cuando el reloj del Ayuntamiento marcó las 8,00, la tropas compuestas por cerca de un millar de hombres y mujeres concentrados en la plaza de Urdanibia, subieron la cuesta de San Marcial hasta la plaza de San Juan. Allí, el general del Alarde oficial, Pablo Susperregi, pasó revista a su ejército y tras las descargas de los escopeteros, partieron hacia la iglesia del Juncal y continuaron su recorrido.

Dos horas más tarde, las 21 compañías del Alarde tradicional, comandadas por el general Bernado Urtizberea, realizaron el mismo itinerario, acompañados en todo momento de los fuertes aplausos de los irundarras partidarios del Alarde “de siempre”.

Recibieron también el aplauso de las compañías mixtas que para entonces ya habían finalizado su desfile.

Valoración de los generales

El general de la tropa oficial, Pablo Susperregi, que ayer se estrenó en esta tarea, manifestó su satisfacción porque «ha ido todo muy bien, sin problemas, excepto alguna pitada» y quiso enviar a todo el pueblo «un mensaje de tranquilidad y de participación con muchas ganas en la fiesta, cada uno donde quiera».

De cara al futuro, expresó su voluntad de que algún día se vuelva a celebrar un único desfile «porque esto de los dos Alardes no conviene a nadie», por lo que espera que «nos sentemos todos a hablar y lo arreglemos».

Mostró también su disconformidad respecto al despliegue de la Ertzaintza «porque lo ha deslucido mucho, es una pena la presión que han provocado».

Por su parte, el general del Alarde tradicional, Beñardo Urtizberea, consideró que el de ayer fue «uno de los mejores Alardes que yo recuerdo, magnífico en todos los aspectos, y sobre todo ves a la cantidad de gente del pueblo que ves que te apoya, dándote cuenta de que éste es el Alarde que quiere el pueblo de Irun».

Urtizberea, para quien este ha sido su tercer año como general del Alarde tradicional, rehusó hablar del futuro de esta fiesta, al tiempo que consideró que los pitidos y los insultos que se escucharon al paso de las tropas mixtas «son el derecho al pataleo que ejerce este pueblo, sin llegar a los golpes, que es lo que no queremos, porque considera que nos están tomando el pelo».

 

 

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