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Dime de qué alardeas

Xabier Kerexeta Erro

Historiador

 

 

Indice

  1. PRESENTACION

  2. EPISTOLARIO

  3. IRUN, CIUDAD FRONTERIZA

  4. FOLKLORE Y SOCIEDAD

  5. LA HISTORIA LOS JUZGARÁ... O AL REVÉS

  6. LA HISTORIA OFICIAL

  7. IZENA DUEN GUZTIA OMEN DA... BAI, BAINA ZER DA?

  8. CUANDO LA HISTORIA SE SUSTENTA EN PALABRAS, NO EN DATOS

  9. DE TOPONIMIA Y ALGO MÁS

  10. HISTORIA SAGRADA

  11. ¿Y DESDE LA PARTICIPACIÓN FEMENINA IGUALITARIA?

  12. BIBLIOGRAFIA

 

 

DE TOPONIMIA Y ALGO MÁS

Éste y otros análisis toponímicos de Aramburu merecen comentarios largos y enjundiosos, pero como ahora estamos hablando del Alarde, los voy a dejar. Sólo unas notas que refuercen mi hipótesis de que Aramburu primero decide qué es lo históricamente correcto y luego busca la documentación que ratifique su aserto previo. Aramburu defiende que el barrio Meaka,[1] cuna suya y de este servidor de ustedes, originalmente se llamaba Mea zar  y lo traduce como minas viejas. De Meaçar en algún viejo legajo, pasó a Meacar, y explica el proceso de pérdida de la vírgula o cedilla y correspondiente transformación fonética. Por supuesto, incluye citas documentales de finales del XIX que atestiguan el término Meacar. Pero, cómo son las cosas, se le olvida explicarnos por qué son más los testimonios a favor de Meaca que de Meacar, testimonios que hallamos desparramados por todo su libro de los orígenes del Alarde (unos ejemplos en OASM: en 1747, pág. 104; en 1899, pág. 275). En un momento hasta decide, no opina, no cree, no le parece, no: decide sin dar el menor respiro a la duda, qué debería decir la documentación: Está bien claro que el nombre original debería de ser Meacareder. En su habitual tono beligerante, añade: Esta “traducción” (Meaka = desfiladero) es recientísima (no explica en qué basa esta afirmación). Es altamente sospechoso que no exista más Meaka en Euskalerría, país poblado de montañas, y, por lo mismo, de desfiladeros... Se refiere a quienes defienden el término Meaga como origen del actual topónimo. Aprovecho para decir que no aclara quién es o son, por lo que se hallan en situación de indefensión, ya que nos impiden al resto participar en la polémica por desconocer la interpretación original que Aramburu rebate. Tal vez piense que es un rasgo caballeresco no citarlos, ya que apela a la veracidad y la honradez, es decir, se las niega, porque no explican, como si no existiera, la presencia de la “r” final (Meacar) en un plano de 1896.

Mea¿qué?

Esta actitud de confundir exigencia metodológica con responsabilidad moral no sólo resulta muy poco científica, es que se acaba volviendo contra él. Podríamos exigirle que justificara por qué esa “r” aparece y desaparece en la documentación, incluso en las mismas fechas, sin que él nos dé noticia de que ocurre así. ¿Se imaginan que yo le preguntara, como él me hizo a mí, si miente por afición o si tiene poco amueblada la sesera? Porque el topónimo Meaka lo he hallado yo, sin buscarlo, en Bizkaia, término municipal de Morga, y justo al lado del topónimo Meakaur.[2] ¿Podría ser éste el origen del topónimo Meaca, también documentado como Meacar? No lo creo, por motivos que no vienen al caso; no es mi intención resolver esto ahora, sino dejar bien sentado que la hipótesis de Aramburu es legítima, pero sólo una más de las posibles, y no la mejor sustentada en datos y opiniones.

Alguien podrá pensar que Bizkaia queda muy lejos de este rincón del Bidasoa del que Aramburu, “por honradez”, intelectualmente parece no salir nunca, y que el dialecto occidental o vizcaíno se aleja de nuestro altonavarro septentrional guipuzcoanizado.[3]  Tampoco el euskera de Urretxu es el de Irun, pese a que el bardo Iparragirre cantara Zibilak esan naute, error más frecuente en el Bajo Bidasoa que en el Alto Urola. Por tanto, vamos a olvidarnos del collado Meaka que podemos hallar en los itinerarios 33 y 35 (págs. 126-31) de Goierri mendiz mendi. Tampoco nos interesaremos por Aismeaka, en la bajonavarra localidad de Lasa.[4] Ni por Meakondoko gaina, en Bizkarreta (Belasko, 279),[5] porque el dialecto del Valle de Erro es altonavarro, pero meridional.

Pero es que el topónimo Meaka lo he encontrado, y sin hacer una búsqueda exhaustiva, profusamente diseminado por diferentes localidades bidasoarras. En Baztan aparecen los siguientes: señalados como collado (desfiladero es un paso estrecho entre montañas, y collado es una depresión entre montañas por donde es fácil el paso, según el diccionario de María Moliner), uno en Erratzu y dos en Irurita; de estos dos, uno en la carretera de Artesiaga, al SO. de la regata de Ibur y, como el de Bizkaia, con señalización viaria, y otro al NE. de la misma regata, con el reiterativo nombre de Cdo. Meakakolepoa.[6] El mapa Alduides Baztan (en su diccionario aparece el genérico meaka traducido como paso estrecho) es más detallado, y en Erratzu registra Berromeaka cercano al pueblo, y en el monte, donde el otro sólo era Meaka, ahora aparece la cima Otsameaka, con el collado Meaka al este y Meakako Lepoa al oeste. Meaka de Irurita también está registrado, y carretera Artesiaga arriba, en un radio de pocos kms. he hallado Atsomeaka, Dolameaka y Gurutxemeaka, los tres como Lepoa (collado), y sus derivados Atsomeakako bizkarra y Dolameakako kaskoa. Sin salir de Baztan, pero en el mapa Bidasoa Belate, se cita Meaka en un collado al SE. de Oronoz. En el mismo mapa se cita también Meaka en un collado entre Santesteban y Donamaria, y otro collado de mismo nombre en Sunbilla, además de Iñarmeakako lepoa, bizkarra y kaskoa en la muga entre Bertiz y Etxalar.

Aparece Meaka en la muga entre Beintza-Labaien y Zubieta; otro más en la muga entre Ituren y Elgorriaga, con su derivado Meakako borda.[7] Otro Meakako Borda se halla en Urrotz.[8] Dos Meaka más, alejados entre sí, (Meaka por un lado y Meakako Hegia con su derivado Meakako Hegiko Zokoa por otro)[9] en Goizueta, cuya variante Bonaparte incluía con la de Irun y otras localidades en el mismo subdialecto, aunque he de advertir que por unos pocos kilómetros las aguas de los Meaka de Goizueta no vierten al Bidasoa, por si a alguien le sirve eso para descalificarlos. En el extenso término municipal de Goizueta, ahora en el valle del Añarbe, he hallado Iengo meaka sobre el embalse y Udarimeaka un poco más al Este. El mismo mapa que registra estos dos topónimos[10] recoge Meaka en un dolmen situado en un collado entre los términos municipales de Eratsun y Saldias.

Más cerca de Irun, en todas y cada una de las Cinco Villas, he hallado los siguientes Meaka, tras la aclaración de que se trata de un genérico vasco que quiere decir desfiladero, collado:[11] documentado en Arantza desde 1795, con su pronunciación popular Miaka (pág. 53); documentado en Bera también desde 1795, y con sus derivados documentados Meakako bidea en 1991 y Meakako lepoa en 1989 (pág. 104); documentado en Etxalar desde 1878, con su pronunciación popular Miaka y su derivado Meakako bidea (pág. 154); documentado en Igantzi como Meacandigaña en 1860, y Meaka gaña y Meake gaña en 1994 (pág. 187); documentado en Lesaka desde 1499, con su variante Miaca en 1750, además de sus derivados Meakako gaña y Meakako zelaia en 1991 (pág. 232).

Pese a todo ello, el topónimo Meaka que más me ha llamado la atención lo he leído en un libro que a estas alturas les resultará conocido, Los orígenes del Alarde de San Marcial, donde su autor transcribe un documento que dice así: ...puede ir el enemigo a la villa de Yanci por la vertiente del cerro y puesto de Frain, al puesto llamado Meaca, que es un collado junto a la misma villa. (...) En este punto llamado Miaca, hay una basílica y ermita... (OASM, 84.) No está mal para un topónimo que, no es que Aramburu no lo conozca, es que no existe. No pretendo demostrar que Aramburu ha cometido un error, algo tan humano y tan fácil en estas cuestiones. El estudio toponímico es algo muy serio, no está al alcance de cualquiera. Hasta el propio Mitxelena reconocía que en la interpretación toponímica lo más fácil es equivocarse. Son sus aseveraciones categóricas, y sobre todo la descalificación moral de quienes no comparten sus criterios, las que restan valor a sus aportaciones, que algunas hace.

Izenak kateatzen gaituenean

No me resisto a comentar otra polémica muy querida de Aramburu en torno a los topónimos -que él frecuentemente y de forma equivocada denomina toponímicos, confundiendo sustantivo y adjetivo- de Irun: la de Ventas / Katea-Katía y Landetxa. No voy a entrar en cuál o cuáles son los correctos. Sólo diré que algunas observaciones de Aramburu me parecen razonables, tanto las que expone de motu propio como otras en respuesta a quienes defienden Landetxa (STB, 545-555). Pero por la boca muere el pez, y los excesos en rebatir una a una y hasta el más mínimo detalle las opiniones contrarias le llevan a afirmaciones más que discutibles, y sobre todo le llevan a ese feo vicio de descalificar a la persona, hasta llegar involuntariamente a la autodescalificación. Afirma Aramburu que este barrio ha sido popularmente conocido por el nombre de VENTAS-KATIA (SIB, 545). No, señor Aramburu, el barrio era conocido por el nombre de Ventas o por el de Katia, sin tilde (en euskara de Irun, declinado Kateko, no Katiako, como escribe Ivan Agirre en la pág. 25 del Irunero nº 59, que sería una especie de batua -katea, no kate- pronunciado con sabor local; los errores de Aramburu pueden provovar resultados, cuando menos, llamativos). Lo de la doble denominación es una decisión institucional. Precisamente lo popular es utilizar uno de los dos nombres, no el compuesto. La gente de Irun va a Donosti, Donostia, Donostiya, Sanse, San Sebastián, o a la capi o Ñoñostia, si hace falta; pero no creo que popularmente se diga “Voy a Donostia-San Sebastián, Vitoria-Gasteiz o Pamplona-Iruña”, si no es dicho precisamente con recochineo.

También afirma Aramburu que reivindica el topónimo Landetxa un grupo que se llaman nacionalistas e independentistas. Por ende, ¿cuál es uno de sus grandes argumentos contra Landetxa? Que es una traducción del término Ventas hecha ni más ni menos que por un militar español.[12] Aramburu se limita a constatar datos absolutamente comprobables en el archivo local, eso sí, en un contexto totalmente distorsionado. A cualquier persona desprejuiciada se le ocurriría examinar la capacidad de traducir del castellano al vasco, porque la lengua original era la castellana, y el resultado final.

A partir del análisis del trabajo sí es legítimo dudar de la validez de Landetxa, pero Aramburu no hace eso. Lo que hace es contarnos lo malo que fue el Estado Español, que nos impuso su lengua y obligó su aprendizaje en la escuela desde que nos arrebató los Fueros:

Afortunadamente aún no había llegado la época (comenta un acuerdo municipal de 1861) de la imposición de los maestros foráneos, el inicio del aplastamiento sistemático de nuestro ancestral euskera que nos identifica como pueblo, y que tanto hicieron sufrir a nuestros abuelos con castigos y vejaciones por no saber expresarse en otro idioma que en el de nuestros ancestros (SIB, 516).

Pues no. El proceso es muy anterior, y fueron las propias instituciones municipales (algunas, también hubo municipios que pedían a los candidatos/as a maestro/a el conocimiento del vascuence, aunque la enseñanza fuera en castellano o bilingüe)[13] las primeras en reprimir el vascuence en la escuela; pero este apasionante tema merece análisis propio y en mejor ocasión. Sólo una nota por cercana y significativa. Bastante antes de que el Estado proclamara la ley de educación que se deplora en las consideraciones sobre el topónimo Landetxa, el ayuntamiento hondarribiarra firmaba un contrato de Maestro de primeras letras con Francisco Xavier de Aramburu. Dicho contrato de 1796 estipulaba lo siguiente:

Que el dicho Aramburu haia de poner toda la posible aplicacion y cuidado en que los muchachos dentro y fuera de la Escuela ablen castellan poniendo para el efecto las precauciones necesarias como son Anillos señales Fiscales y otros equivalentes castigandolos en defecto siendo necesario (Michelena, pág. 87).

Casualmente el siguiente párrafo no admite la presencia de niñas en dicha escuela, por estar prohibido por real Orden. Ya ven que nuestras autoridades forales no tuvieron inconveniente en aceptar reales órdenes “centralistas” que dificultaban la educación de las féminas. Pero es que para reprimir la lengua vernácula ni siquiera necesitaban la ayuda de “Madrid”.

Hasta tal punto falsea Aramburu el contexto que nos presenta el primer intento histórico de la Diputación de ofrecer rotulación bilingüe de Calles, Plazas, Paseos y demás, (y lo propone al mismo tiempo que en castellano también en vascuence; es decir, ni se duda que la rotulación ya era y debía seguir siendo en castellano) como un paso más en la imposición lingüística. Lo cierto es que, tras siglos de Diputación foral que no había tomado ni una disposición en este sentido, la nueva Diputación que sólo es provincial toma una medida muy discreta, prácticamente simbólica, pero la toma. De hecho, por muy discutible que sea el resultado en Irun, la traducción no es de topónimos originales al castellano, sino de palabras castellanas (calle, plaza, avenida, en el caso de Irun, aduana... o venta, que el traductor no identifica como topónimo sino como referente) al vasco. Sin embargo, Aramburu, llegado a este punto, roza el delirio, considerando disparatado que no se tradujeran como barrio del vado de las yeguas o de la ferrería nueva Behobia’ko etxadia y Olaberria’ko etxadia, que a su vez eran las traducciones de los términos originales barrio de Behobia y barrio de Olaberria. Les recomiendo muy vivamente esas páginas para que comprueben personalmete hasta qué extremo resulta enfermiza la necesidad de descalificar al contrario.  Al menos es de agradecer que no volviera a rematar el epígrafe como en su artículo Landetxa, el topónimo que jamás existió en Irún, publicado en el 2º  Boletín de Estudios del Bidasoa (págs. 175-215; léanselo, es tanto o más jugoso que el otro) por Luis de Uranzu Kultur Taldea en diciembre de 1985, y al que él mismo nos remite para mayores detalles. Porque el remate era de esta guisa:

Gu gera zaspi (sic) probintzi

lengo legerik ez utzi

Oieri firme eutzi (sic)

naiz anka baña (sic) autzi (sic)

jaioko dira berriak

¡gu gera Euskal Erría!

Los (sic) no se refieren a que no está escrito en batua, pues no tienen por qué estarlo unos versos de 1869, sino que no respetan la grafía utilizada por autores que escriben en guipuzcoano, ni actualmente ni en el XIX. Realmente no respetan ninguna grafía, confundiendo términos tan diferentes como bana y baña, o creando palabras que no existen. Si alguien no me cree puede consultar la bibliografía de Antonio Zavala, cuyas obras y conclusiones sobre bertsolarismo -tratando de juzgar imparcialmente- son algo más conocidas que las de Antonio Aramburu.

Pero esto no es lo importante. Lo importante es que Xenpelar, el autor de los versos arriba citados, y siguiendo la obra de Zavala, concretamente en la pág. 104 de Karlisten Bigarren Gerrateko Bertsoak, no dijo zaspi, ni zazpi, sino iru probintzi. Ya ven, ni siquiera lau, iru. Normal, si tenemos en cuenta que se estaba refiriendo a las provincias que disfrutaban de un régimen foral más o menos entero, ya que la denominada ley paccionada había disminuido considerablemente el régimen foral navarro a partir de 1841.

Y según Zavala tampoco dice gu gera Euskal Erría, sino euskal erriyak. No somos el Pueblo Vasco, sino los pueblos vascos (seguramente erriyak en este caso se refiere a los tres territorios forales). ¿Cómo puede llegar Aramburu a equivocarse tan estrepitosamente una y otra vez, hasta el punto de descalificarse a sí mismo? Pues porque parte una y otra vez de un supuesto falso, que es el de poner el carro ideológico delante de los bueyes, llámense éstos historia, etimología, filología o cualquier otro campo del saber que abarque su vasto conocimiento.

No me resisto a otro ejemplito de cómo la mezcolanza de prejuicio e ignorancia llevan a Aramburu a la descalificación personal de quien se atreve a entrar en coto privado. Molesta sobremanera a Aramburu que se considere Uranzu traducción vasca de Irun. No es de extrañar que le moleste, puesto que de ningún modo se sostiene tal afirmación que durante algunos años estuvo en boga. Pero Aramburu acaba una vez más autodescalificándose al afirmar, sin el menor ánimo de ofensa, que en este tema el Sr. Luis Mª Múgica ha oído campanas (SBI, 477). Y es que Múgica se atrevió a asegurar que Uranzu es Irun-go toponimo zarra, es decir, antiguo topónimo de Irun. Sin duda ninguna, Uranzu es un muy antiguo topónimo de Irun, documentado ya en el siglo XIV, como bien indica Aramburu en el mismo párrafo. Pero no en el sentido que cree él que se le aplica en esta cita, de antiguo nombre de Irun, sino de nombre de lugar que se halla en Irun. Lo mismo habría podido escribir de Behobia, que es un antiguo topónimo de Irun. Si en castellano se puede dar cierta confusión, la lectura vasca que ofrece Múgica es indiscutible: Irun-go toponimo zaharra (así lo escribe él, y en el libro que yo he consultado sin versión castellana; ¿es la traducción de Aramburu?), no Irun-en izen zaharra, que sí tendría el sentido que Aramburu le atribuye. De hecho, previamente calificaba Uranzu de lurtsaila –terreno- (en el texto de Aramburu, lurtzaila). También apuntaba que se aplica a etxea. Y así lo era, una casa solar. Ni siquiera lo llama barrio, barriada, término, lugar, aldea, sitio, pueblo o cualquier otra acepción que haga referencia a un núcleo de población que sustituya del todo o en parte al nombre Irun. Si Aramburu conociera mejor su lengua materna y no leyera con tanto prejuicio, se habría evitado otro de sus múltiples errores de interpretación y consecuente descalificación personal.

Biarreka para los amigos

Sí, por favor, déjenme. Otro ejemplo de prejuicio, más grave que el anterior, puesto que lo lleva a distorsionar un topónimo y convertirlo en otro hasta entonces inexistente. Aramburu nos habla varias veces (SIB, 97, 180) del caserío Bide-erreka o Biderreka, que traduce como camino del río o camino del riachuelo (SBI, 198). Cualquier euskaldun entiende que la traducción sería río del camino, y que camino del río sería errekabide, del mismo modo que mendibide es camino de monte y no monte de camino o mandabide camino de mula y no mula de camino, errepide (contracción de erregebide) camino real y no rey del camino, etc, etc. Este error lo comete repetidas veces. Pero tampoco en este caso la traducción es lo peor. Lo peor es que el topónimo es citado documentalmente como Bida erreca en mapas (por ejemplo en el de 1896, el que servía a Aramburu para descalificar a quien defiende Meaca y no Meacar), en las propias escrituras de compraventa del caserío, que puedo atestiguar como nieto de los compradores que soy, y en multitud de listados desde el siglo XVIII (ver Urrutikoetxea en bibliografía). El propio Aramburu cita literalmente un documento (SBI, 182) que lo menciona como Bidarierreka (me llama la atención que en un documento original del XVIII se escriba con k, pero líbreme el Santísimo de dudar de la honestidad de Aramburu cuando cita datos ciertos y comprobados en nuestro archivo local). También el propio Aramburu, al reproducir fielmente un documento de 1899 (OASM, 275), escribe Vidarreca. No me extrañaría que en alguna ocasión de las muchas en que se cita este caserío se haga como Bide (incluso ha sido citado como Villaseca), pero me encantaría conocer el criterio que ha seguido Aramburu para decantarse por la forma menos extendida del topónimo. No me resisto a pensar que lo ha hecho porque así puede darle un significado que, aunque incorrectamente, de otro modo no sabría traducir. Y es que Aramburu es muy amigo de que le encajen todas las piezas en el puzzle, aunque para ello tenga que apretarlas. Y ahora sí, ahora acabo con este tema, pese a los sabrosos comentarios que merecen muchas de sus explicaciones toponímicas.



[1] Meaka o Meaca, según se escriba con grafía vasca o castellana. Para Aramburu, Meaka o Meakar es ridículo, porque supone vasquizar lo vasco. Meacar tiene sentido porque es residuo del original Meaçar. No explica por qué no se puede escribir actualmente Meazar, comprensible en la grafía vasca y castellana actual y recuperador del sentido y el sonido que él cree original. ¿Tal vez porque una cosa es la supuesta “verdad histórica” y otra alterar profundamente un topónimo vivo en el habla?

[2] “Mapa de Bizkaia”

[3] Koldo Zuazo defiende una nueva distribución, que incluiría Irun en el dialecto central, el antes llamado guipuzcoano a excepción de la Burunda, y añadiendo la parte del altonavarro septentrional que incluía el territorio guipuzcoano, además de la zona de Leitza-Larraun. Y es que no hay verdades absolutas, sino distintas visiones de una misma realidad en constante evolución, según se apliquen unos criterios u otros. E. Egunkaria, pág. 11. 97/11/25.

[4] Mapa Alduides Baztan.

[5] Significado: “El Alto junto al Paso Estrecho”. Del vasco mehaka “paso estrecho”, ondo “junto-a” y gain “alto. Comentario. Un documento de 1709 lo define así: “meacagaina es el mejor y más cómodo para pacer todo género de ganado”. Denominación local: Meakondo.

[6] Mapa baztan - bidasoa.

[7] Iñigo: Toponomástica histórica, págs. 196-197. Pronunciación popular: miáka. Comentario lingüístico: Mehaka “desfiladero”, “camino angosto”. Para avalar esta definición nos remite a Luis Michelena, cuyas obras y conclusiones -tratando de juzgar imparcialmente- son algo más conocidas que las de Antonio Aramburu.

[8]  Malerrekako baserriak. ttipi-ttapa nº 290. Ferietako Gehigarriak, pág. 4.

[9] Goizueta - Arano Mapa.

[10] Artikutza - Mendaur. Ver Goikoetxea en bibliografía.

[11] Nafarroako toponimia eta mapagintza IL Toponimia y cartografía de Navarra IL. Bortziriak/Cinco Villas.

[12] Concretamente miembro de una familia vizcaína de rancio abolengo, muy vinculada a las instituciones forales que algunos parecen venerar. Luego trato lo de los militares y el Alarde.

[13] El programa general de enseñanza a adultos del ayuntamiento donostiarra de 1869 incluye ejercicios de traducción del y al vascuence y castellano, seguramente para enseñar esta última lengua, pero no parte de la base de que el aprendizaje es exclusivamente en castellano. Archivo municipal de San Sebastián, B-11-II-III-528-3.

 

 
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