INFORME HISTORICO EMITIDO POR LA UPV-EHU COMO

RESPUESTA A LA SOLICITUD DE PERITACION DE LOS

PUNTOS A-F FORMULADA POR LA PARTE DEMANDADA

( AYUNTAMIENTO DE IRUN).

(GASTEIZ, 19-12-1997)

Joseba Zuazo Olozaga, con D.N.I. 14.925.434-K, Profesor de Historia Moderna del Departamento de Historia Medieval, Moderna y de América, en la Facultad de Filología, Geografía e Historia, Euskal Herriko Unibertsitatea - Universidad del País Vasco, Campus de Gasteiz;

Ante la solicitud de realización de un informe o prueba pericial a realizar por esta Facultad, sobre el recurso relacionado con el Alarde de San Marcial, a instancias del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Sala de lo Contencioso Administrativo, de Bilbo, Rec. Num.: Protecc. Jurisdic. 774/97-1. Sección 1.

EXPONE:

1- Que dadas las fechas en que se ha comunicado dicha petición (9 de diciembre de 1997) y las características exigidas a la misma ("Se deberá expresar en el dictamen pericial las fuentes y documentación que se hayan empleado en su elaboración") es materialmente imposible la realización de un informe con validez científica que permita aclarar los puntos solicitados en la petición; debido a que el recurso a bibliografia o documentación exige el desplazamiento a bibliotecas o archivos diversos existentes en el estado español (Archivo Historico Nacional, Canchillería de Valladolid, Archivo General de Simancas, Archivo del ejercito), los existentes en el estado francés: Archives Nationales de France, así como los Archives Départamentales des Pyrénées-Atlantiques, de Pau y Burdeos; también el Archivo General de Navarra, el Archivo General de Guipúzcoa, el Archivo Municipal de Donostia, el Archivo Municipal de Fuenterrabia y el Archivo Municipal de Irún

2- Consideramos que a nivel metodológico la forma de solicitar el informe técnico adolece de una serie de características que lo invalidarían cientificamente para un historiador. Se parte de una serie de hechos que se dan como validos y se busca únicamente verificar bibliográfica y documentalmente una serie de hechos o interpretaciones que se consideran probados; sin tener en consideración la posibilidad de hipotesis de trabajo alternativas, que pudiesen dar una interpretación diferente. Dicho de otra forma, para que los documentos históricos hablen es necesario hacerles las preguntas adecuadas.

3- A pesar de las consideraciones anteriormente citadas y teniendo en cuenta las carencias de no poder acceder a todas las fuentes existentes intentaremos dar respuesta a algunas de las preguntas formuladas.

Punto A-

El hoy denominado Alarde de San Marcial es el actual elemento principal de las festividades de San Marcial (antes lo fue la procesión y el voto). Dichas festividades rememoran:

1. La victoria que "sus hijos tuvieron el día treinta de junio de 1522, festividad de San Marcial" en la batalla que recibio este nombre. El término "sus hijos" alude evidentemente a toda la población de Irún, no sólo al contingente militar presente en el evento.

2. Las victoria no fue sólo sobre las "tropas francesas" sino sobre el resto de componentes de la expedición: lapurtanos, zuberotarras, navarros, alemanes, etc. Se trata de un episodio secundario del tercer intento de reconquista de Navarra por sus anteriores soberanos, intento apoyado diplomática y logísticamente por el Rey de Francia. Los guipuzcoanos luchan en colaboración con el ejercito castellano.

3. Es anacrónica la afirmación sobre la escenificación de dicha "tal como aconteció en el pasado histórico".

Si se reconstruyera la misma, el escenario debería de abarcar los hechos y parajes descritos por Garibay, cronista real coetáneo de los protagonistas. Tendrían que desfilar mujeres y niños por el camino real hasta la plaza de Irún, tendría que participar gente de toda la provincia e incluso de Lapurdi, Zuberoa, Behenafarroa, simulantes de tropas reales castellanas, de mercenarios alemanes (lansquenetes), etc.

La fiesta tendría que ser, además, de noche. De alguna forma alguien, reconstruyendo el personaje real de Juan Pérez del Puerto, tendría que gritar: "Santiago, Santiago, Santiago, España, España, Victoria, Victoria".

Punto B -

Según recogen todos los autores clásicos y diversas Ordenanzas hasta 1980, el orígen de esta festividad se halla en la batalla de San Marcial de 1522 en la que se enfrentan tropas de la Corona de Castilla a tropas de la Corona francesa, que auxiliaban al Rey de Navarra en su intento de recuperación de su reino conquistado en 1512.

La rememoración de esta batalla y el voto formulado después por los cabildos eclesiásticos y secular de Irún de acudir "procesionalmente todos los años el dia de San Marcial, desde el pueblo al santuario, como se practica todavía, acompañados de un escudrón de mosqueteros", constituyen la base de la fiesta hasta su folklorización en 1883. El alarde de armas preceptivo se efectuaba la vispera, hasta 1804, en que se incorpora a la fiesta precedente, e irá poco a poco eclipsando al elemento nuclear de la celebración.

Los documentos 1 al 5 aportados en el escrito de contestación a la demanda sólo abarcan el tiempo comprendido desde las ordenanzas de 1804.

Se ignoran como si no existieran, todas las ordenanzas anteriores:

Ordenanzas de 1560.

Ordenanzas de 1587 (copia certificada)

Ordenanzas de 1638 (copia certificada)

Ordenanzas de 1773

Ordenanzas de 1783

Es notorio que en la primera Ordenanza conocida, la más cercana a los hechos acaecidos en 1522, ni siquiera se mencionan tales acontecimientos ni su conmemoración.

En la segunda se regulan los gastos del "Rey Moro, Rey Cristiano y Emperador" de los dias de San Juan, San Pedro, San Pelayo y San Marcial.

En cuanto a los documentos 1-5 aportados, vemos que los cambios en cuanto a la interpretación del alarde son sustanciales:

1. En el documento fechado en 1883, que es una recreación del alarde actual, se aprecia el interes por fomentar el turismo de élite.

2. En las Ordenanzas de 1944 y 1964, la batalla de San Marcial se magnifica al calor del celo patriótico propio de la era franquista.

3. En las Ordenanzas de 1980 la modificación es de signo contrario: desaparece el motivo principal (la actuación guipuzcoana contra el intento de recuperación de la independendia navarra) y se añade, por primera vez, la frase "Rememoración de la muestra de armas y revista de las gentes de las milicias forales". En este caso existe una nueva mayoría surgida de las urnas (el nacionalismo vasco), que también reinterpreta la historia.

Actualmente, tanto el estado francés como el español forman parte de la Unión Europea, y este hecho hace que sean incongruentes celebraciones que festejen épocas en que ambos reinos eran competidores a nivel internacional, celebraciones que a su vez tenían el objetivo de subrayar la identificación propia frente al enemigo exterior.

Punto C -

En ninguna de las Ordenanzas existentes, salvo en la de 1980, se alude, a las milicias forales como causa y orígen del alarde de San Marcial, sino a la batalla del mismo nombre, a la procesión y voto religioso.

Dichas milicias tomaron parte, por supuesto, en la batalla pero también otros elementos de capital importancia:

1. Diversos contingentes del Ejército Real.

Las milicias forales no son las únicas fuerzas armadas de que dispone el sistema defensivo de la Corona española en la frontera. Dichas milicias complementan, en caso de necesidad, al Ejercito Real cuyos cuerpos se hallan dispersos por toda la geografía vasca, en especial en la zona fronteriza, en diversas guarniciones reales ("presidios"), como las de Fuenterrabia, Pasaia, San Sebastián, Pamplona, etc. A su mando se hallaba un Capitán General nombrado por el Monarca castellano.

En el ejercito Real se ganaron la vida muchísimos vascos, entre los cuales varios importantes participantes de la batalla de San Marcial. Tanto en el Ejercito Real como en las milicias forales había mujeres que servían en los mismos (que posteriormente se denominaran "cantineras") o que acompañaban a las tropas.

Irún dependía jerárquicamente de Fuenterrabía, cuya guarnición estaba comandada por un gobernador y un Sargento mayor subordinados al Capitan General con sede en el castillo de la Mota de San Sebastián. Las milicias de Irún estaban comandadas por su alcalde, como capitán a guerra, y por el resto de los regidores municipales.

2.Mujeres y niños.

Su actuación según Garibay, fue fundamental:

  • "Para engañar en el designio a los enemigos, mosén Pedro Hirizar clérigo, vecino de Rentería que tenía oficio de tenedor de bastimentos, había comprado aquella noche más de 400 hachas de palo, de las que en toda esta tierra, para caminar de noche se usan, porque con su grande luz se puede caminar a placer en cualquier tiempo. Toda esta noche mosén Pedro, por orden que le había dado por dar a entender a los enemigos, que cargaría gente por la parte de Irún, y hacerlos descuidar por la que el daño se les armaba, anduvo por el camino real con estas hachas ardiendo, con mozos y mujeres que las traían, desde lo alto del camino real, que divide los caminos de Oyarzun y la Rentería hasta la plaza de Irún, que es distancia de una legua, resultando este ardid y cautela en mucha utilidad; porque como después los mismos enemigos contestaron, todo su recelo era por la parte de Irún, y no por lo alto de la montaña, de donde les vino el daño (la derrota)...".
  • Como remarca el Doctor Juan Antonio Azpiazu refiriéndose a la sociedad guipuzcoana del siglo XVI, "el papel de las mujeres en aquella sociedad debió ser muy importante, aunque su reflejo en los archivos es escaso, entre otras cosas porque los documentos muestran las actividades más formales y oficiales de la vida social". La participación de las mujeres en actividades públicas estaba ligada a las leyes que les otorgaban derechos de sucesión, si participaban en actividades comerciales, también en época de necesidad podían participar en actividades armadas. Las mujeres toman activa parte en los esfuerzos bélicos pero, en tiempos de paz, no participan en los alardes de armas. A modo de ejemplo, Simón de Monfort murió (25 junio 1218) por el efecto de una piedra lanzada por una catapulta, que según diversos testimonios fue accionada por la mujeres de Toulouse. Tanto mujeres de alto nivel social, Leonor de Aquitania participó en las Cruzadas, Jeanne de Monfort, en la guerra de sucesión de Bretaña; como también mujeres desconocidas del pueblo llano, como en 1396, en la guerra entre Frisia y Hainaut (1396) "vestida de paño azul (...), como una loca se puso en primera linea y murio atravesada por las flechas". Sin olvidar los ejemplos de Juana de Arco y Jeane Hachette.

    Los alardes forales de tropas existieron en toda Euskal Herria. Al desaparecer el sistema de milicias forales tras la II Guerra Carlista (1872-1876), sólo susbsisten los alardes en aquellas poblaciones en las que se conmemora algún hecho de armas, real o mitificado:

    - El alarde de San Juan de Tolosa, en memoria de la Batalla de Beotibar (1321).

    - La tamborrada donostiarra (probablemente de orígen carlista).

    -el alarde de Elorrio ("errebonbilloak"), en memoria de la batalla de Lepanto (1571).

    -La fiesta del moro en Antzuola, en memoria de la batalla de Valdejunquera (Muez, 920).

    -El alarde de San Marcial (Irún, 1522).

    -El alarde de Fuenterrabía (Hondarribia, 1638).

    Punto D -

    Incierto, por los argumentos expuestos supra e infra.

    Punto E -

    La composición actual del alarde poco tiene que ver con los Alardes históricos, en los que los paisanos acudían con las armas que poseían, fueran o no de fuego.

    Tampoco la indumentaria actual tiene mucho que ver con la anterior a 1876. Los paisanos armados anteriores a la disolución de las milicias forales acudían con la indumentaria habitual de cada momento, lejos del tipismo y vistosidad de tipo folklórico que reviste la actual vestimenta de mandos y tropas, propias de la folklorización de las fiestas que tiene lugar en Euskal Herria entre los siglos XIX y XX.

    En el Reglamento de armamento foral de Tercios de Gipuzkoa de julio de 1827 se estipula que los sargentos, cabos y soldados "usaran siempre de escarapela encarnada, para que sean más conocidos, y que en los actos de servicio e instrucción, llevarán chaqueta azul con cuello encarnado y los oficiales usarán así mismo de casaca de paño azul, abrochada con botón blanco o divisa encarnada. Nada de ésto puede advertirse en el alarde de Irún.

    Diversos elementos -cantineras uniformadas, general, música, recorrido, caballería, artillería, etc.- del actual alarde no existían en los alardes forales y son producto de la sincretización folklórica aludida.

    En el trabajo de A. Aramburu, introductor de la reciente interpretación foral de los orígenes del alarde de San Marcial, hallamos, sin embargo, un buen elenco de datos que avalan nuestra exposición:

    -pág.126, columno 1ª, párrafo 2º: La palabra "Alarde" se cita para referirse al acompañamiento armado de la procesión, no a la revista de armas. Año 1807.

    -pág. 184. "El nuevo alarde de San Marcial". En su segundo párrafo y siguientes insiste en lo mismo. Años 1879-1880.

    La fiesta renovada que surge en 1881, llamada "alarde", no tiene por qué rememorar a las milicias forales, ya que se produce con carácter festivo durante el siglo XIX.

    -pág. 199. "Breve comentario". Comienza reconociendo que la caballería no figuraba desde 1881; es decir, que la fiesta se modifica desde el año siguiente a su creación. En el último párrafo, de la segunda columna habla de "idénticas reclamaciones de poblaciones en idéntico caso". Luego la artillería no tiene orígen en un hecho exclusivo acaecido en Irún, como pretende Aramburu.

    -pág. 200. En junio de 1883, piden corazas a los donostiarras. ¿Para un alarde foral? Ya en el párrafo segundo del "Breve comentario" se presupone que la fiesta de 1882, recien nacida, es "de utilidad y atraimiento para el forastero". Tiene utilidad turística y no una connnotación "foral".

    -pág. 211, primera columna, ultimo párrafo. Aramburu justifica la presencia no histórica de compañías hondarribitarras en el alarde de Irún. En el siguiente párrafo, en la segunda columna, había una sección de la Cruz Roja... ¿alarde foral?

    -pág. 226. primera columna, último párrafo.Aramburu reconoce el carácter no histórico de los hacheros, banda tamborrada. ¿Admitirían mujeres en ellos?

    -pág. 229, último párrafo. Antes de "El alarde de la rebeldía y algo más", reconoce que la uniformidad en el vestir es relativamente reciente.

    Otra serie de cambios significativos sufridos por el alarde: en 1980 y 1982 se han creado dos compañías correspondientes a nuevos barrios. En las ordenanzas de 1944 se prohiben los acordeones.

    En resumen, la folklorización que cristaliza en 1881 y en el programa de la Comisión de festejos de 1883, muy propia de la Belle Epoque europea que recoge elementos militares y folklóricos diversos, pretende rediseñar una fiesta participativa, alegre, vistosa, no sólo para la propia población sino, como reza el mismo programa, "para el atractivo de los forasteros que concurrieran a esta villa".

    Asistimos al nacimiento del Turismo y las villas fronteriza guipuzcoanas tratan de aprovechar el "tirón" de San Sebastían y Biarritz, focos veraniegos por excelencia.

    Entre todas las novedades introducidas a lo largo de los años sólo hay una excepción: la participación de las mujeres en igualdad de condiciones con los hombres.

    Punto F -

    No es cierto que ni "desde siempre" ni desde 1881 se venga efectuando el alarde de San Marcial "de modo ininterrumpido". No es caso de enumerar las suspensiones lejanas del mismo. Baste con citar, la de 1976, al inicio de la agitada transición política, y la de 1997, presente en la memoria de todos.

    "Desde siempre" no es un término válido en Historiografía. La rememoración de la batalla de San Marcial se ha efectuado de diversas formas conocidas, innovándose, creándose y añadiéndose elementos diversos a la primitiva procesión en conformidad con la filosofía de cada época.

    GASTEIZ, 19-12-1997