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Psicologia social, Alarde y mujeres

 

AUTOR:
JOSETXO URRESTI ORTIZ
Psicopedagogo
Irun

Fecha:
1999

  "La lección más importante de la Psicología Social se refiere a qué tanto somos afectados por nuestro ambiente social. En cualquier momento, nuestro estado interno, y por consiguiente lo que decimos y hacemos, depende de la situación".

 

Como entendido en el tema y como irunés (-de toda la vida- apuntalaría alguno) no puedo sino dedicar unos minutos a escribir este sencillo texto, sin idea de entrar en polémica pero con la esperanza de que sirva para la reflexión en relación a lo que nos está ocurriendo. Mi profesión me obliga a tratar con bibliografía válida para entender la influencia que ejerce el grupo sobre el individuo, de la que he extraído algunos conceptos que deseo conozcáis.

 

Hay varios puntos clave en la base de la Psicología Social, muy claros de ver en el comportamiento de la mayoría, en estos momentos, de l@s irunes@s, entre los que destaco los siguientes:

 

Empiezo, por su importancia, por la llamada desindividualización, que no es más que hacer juntos lo que no haríamos solos. Niveles elevados de activación social se combinan con la dispersión de la responsabilidad, las personas pueden abandonar sus restricciones normales y perder su sentido de individualidad. Dicha "individualidad" es especialmente posible cuando, después de ser activadas y distraídas, las personas sienten el anonimato mientras están en un grupo grande o visten ropas indistintas. El resultado es una disminución de la autoconciencia y un aumento de la sensibilidad ante la situación inmediata.

El fenómeno de confianza excesiva es la tendencia a estar más confiado que acertado. Muchas veces no hay conexión entre lo que pensamos y lo que hacemos. Un porcentaje alto tiene claro que las mujeres acabarán integrándose en el alarde como soldados, pero lo intenta evitar a toda costa, amparándose en una mayoría. Puede ocurrir que, al final, se acabe creyendo lo que tanto se ha defendido.

Tendemos a justificar como correcto lo que hemos hecho: es mejor desfilar por Dumboa, por ejemplo, que hacerlo con mujeres.

Un grupo tiene el poder no sólo de activar a sus miembros sino también de hacerlos inidentificables, perciben sus accciones como del grupo. Sus integrantes, que no tienen rostro gracias a la multitud, son libres de chillar, insultar, y en algunos casos, pegar.

Existe también, un muy fuerte pensamiento grupal, que es el modo de pensamiento que emplean las personas cuando la búsqueda de la concurrencia se vuelve tan dominante en un grupo cohesivo que éste tiende a ignorar la evaluación realista de cursos de acción alternativos. Síntomas de esta anuladora preocupación por la armonía, son, entre otros, una ilusión de invulnerabilidad y unos puntos de vista estereotipados sobre la oposición (son todas de tal partido político, o " el alarde de las "machorras", p.e).

Sin embargo, tanto en experimentos como en la historia real, los grandes grupos en pocas ocasiones deciden sabiamente. Si los puntos de vista de la minoría fueran siempre impotentes, la historia sería estática.

 

 

 

 

Un principio para recordar: la posición desigual fomenta el prejuicio. El prejuicio y la discriminación se apoyan entre sí: la discriminación fomenta el prejuicio y el prejuicio legitima la discriminación. Una vez establecido, el prejuicio es mantenido en gran parte por inercia. Si el prejuicio es una norma social, muchas personas seguirán el camino de menor resistencia y se conformarán con seguir la moda. Actuarán por la necesidad de agradar y ser aceptadas.

Necesidad de status: para percibir que alguien tiene status necesita sentirse por encima de otras personas. Por lo tanto, un beneficio psicológico del prejuicio, o de cualquier sistema de categorías sociales, es el sentimiento de superioridad que ofrece. La mayoría de nosotros podemos recordar una época en la que nos satisfacía en secreto el fracaso del otro. Nuestra propia estima se alza con tales comparaciones.

 

Hay muchos más, pero me alargaría innecesariamente. Me gustaría que cada lector-@ reflexionara sobre donde se encuentra él-ella en este proceso. Qué necesidad tiene de impedir que un grupo de mujeres intente disfrutar del día de San Marcial de la forma que quiera. Es un día de fiesta. Mucho más que la conmemoración de la batalla ganada hace ya muchísimo tiempo sobre no se sabe bien quién. Analicemos seriamente lo que nos está ocurriendo y como podemos solucionarlo.

Muchos conflictos se encogen en la medida que éste continua, y es muy dificil echarse atrás sin quedar mal.

Y recordad que "Una persona nunca debe de avergonzarse de admitir que había estado equivocad@, lo cual no es más que decir, en otras palabras, que hoy es más sabi@ de lo que era ayer".

 

Un saludo

 

JOSETXO URRESTI ORTIZ

Psicopedagogo

Irun

 

 

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