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Informar a los desinformados |
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EL DIARIO VASCO Informar a los desinformados JESÚS AMUNÁRRIZ, LÁZARO GARCÍA, LUIS LAGO,
PEDRO LASAGABASTER, PABLO OLAZÁBAL Y ALBERTO SÁEZ AZKARGORTA/ABOGADOS
En un símil marítimo que todos comprenderán, los Tribunales nos están diciendo que el mar que baña nuestra Costa Vasca es de todos, y que todos pueden salir a faenar en barco; que los unos tienen el derecho de armar el barco con redes, pintarlo de verde, contratar a una determinada tripulación y pescar anchoa, y los otros a armarlo con cañas, pintarlo de rojo, contratar a otra tripulación y pescar atún, es decir, el derecho a hacerlo de manera totalmente diferente. Pero también nos dicen que nadie puede exigir, al armador contrario, el derecho a que lo incluya en su tripulación, a pintar de negro el barco, a utilizar como arte de pesca la matxapeta, y a pescar quisquilla. Y mucho menos se tiene derecho, una vez armado el barco propio, a hundirlo o dejarlo amarrado en el puerto porque no se encuentra tripulación, o porque no se sabe pescar, o porque sabiendo no se pesca, o si se pesca el pescado no se vende porque nadie lo quiere comprar, y entonces volver al armador del barco verde exigiéndole un lugar en su tripulación. Desde 1996 el asunto de los Alardes está en constante debate judicial, y desde 1997 el Ararteko ha venido emitiendo informes, opiniones, recomendaciones y censuras, alineándose y constituyéndose al mismo tiempo en abogado defensor de una de las partes. El Ararteko viene sistemáticamente violando el artº 13 de su propio Estatuto. Visite el amable lector la página web www.ararteko.net y lea la respuesta informativa que da la Institución a la pregunta ¿Cuándo no hay que acudir? al Ararteko: «si el conflicto es entre particulares; si el asunto ha sido presentado en la vía judicial». Por este motivo, unos miles de personas tienen presentada, ante el Parlamento Vasco, la solicitud de cese, o dimisión, o exigencia de responsabilidades, de la Ararteko en funciones. Esperan noticias. En el País Vasco se dan manifestaciones culturales, cuasiculturales, y deportivas, tradicionales y asentadas, que igualmente han sido, son, o pueden llegar a ser, fuentes generadoras de conflicto por la no participación de mujeres. Enumeramos algunas: Alarde del Moro de Antzuola; Olentzero; Celedón; sociedades gastronómicas; regatas de la Concha; Vuelta Ciclista al País Vasco. ¿Van a proponer algo las Juntas Generales, o el Ararteko, para estos acontecimientos?. Los organizadores de los alardes tradicionales respetan otras posibles formas -existentes y subvencionadas públicamente-de organizar un Alarde. Independientemente de lo que otras personas hagan, los organizadores de los Alardes Tradicionales proclaman su derecho a hacer un concreto Alarde, y defienden la libertad de todas las personas que quieren mantener ese Alarde. En dichos Alardes, organizados y financiados privadamente con el respaldo de todo un pueblo -mejor dicho de dos, Irún y Hondarribia-, no tiene cabida el igualitarismo no protegido por la Constitución: los hombres no participan en las mismas condiciones de igualdad que las mujeres, ellos no pueden desempeñar el papel de cantinera. Cierto es que las minorías tienen derechos, pero también las mayorías, y el derecho de las mayorías al menos debe ser el mismo que el de las minorías, y si una minoría quiere un Alarde en el que la mujer desfile como soldado, la mayoría tiene derecho a organizar y celebrar un Alarde -su Alarde- a la manera tradicional, y ambas formas deben ser respetadas. Y si, como dicen las JJ GG, corresponde a los poderes públicos promover las condiciones necesarias y remover los obstáculos para que la igualdad sea efectiva, deberán ejercitar esas facultades dentro de los límites impuestos por el ordenamiento jurídico, respetando el derecho de otros ciudadanos, y en el caso de los Alardes existe otro derecho que juega como límite infranqueable: el de aquellos que organizan, celebran y participan -desfilando o como meros espectadores- en los Alardes tradicionales. Apunta Juan A. Urbeltz en el ensayo titulado Sobre los Alardes de Armas, referido al Alarde de San Marcial de Irún, que su folklorismo es factor de «identidad colectiva y cohesión social»; sin esfuerzo puede concluirse que ese factor se basa en la propia aceptación abrumadoramente mayoritaria de la ciudadanía de Irún y Hondarribia, y por tanto sólo a esa ciudadanía compete decidir cómo, cuando y de qué manera debe cambiarse el Alarde, única manera de seguir manteniendo la identidad colectiva y la cohesión social. Si se dice que el País Vasco, o Euskadi, será lo que la sociedad vasca, sus ciudadanos y ciudadanas, libre, pacífica y mayoritariamente decidan que sea, ¿debe aplicarse, mutatis mutandis, tal doctrina a los Alardes de Irún y Hondarribia?. Terminamos agradeciéndole su paciencia de usted, amable lector, por haber prolongado la lectura hasta aquí, y recordándole que en el origen de la tradición y Voto de Hondarribía a su patrona Nª Sra. la Virgen de Guadalupe, rememorado cada 8 de septiembre, está la resistencia heroica de su población, durante sesenta y nueve penosos y épicos días, a sus sitiadores en 1638. Han transcurrido ya siete años desde que comenzara un nuevo sitio, y los descendientes de aquellos, junto con sus vecinos de Irún, siguen resistiendo.
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