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BETIKO Muy Sr. Mío: Después del comunicado del Parlamento Vasco sobre el tema del Alarde, y debido a las alusiones que nos hacían, hemos decidido mandar al Parlamento Vasco un comunicado de nuestra asociación, Betiko Alardearen Aldekoak, de Hondarribia, donde exponemos nuestra disconformidad con el tratamiento y con la decisión tomada por dicha institución, comunicado que se lo pasamos para que disponga de una información de primera mano y conozca cual es nuestra opinión sobre este tema. Le agradeceríamos que lo divulgara dentro de sus posibilidades para que la opinión pública también conozca la opinión de la otra parte. Esperando su colaboración, le agradecemos de antemano la directiva de Betiko Alardearen Aldekoak de Hondarribia, y en su representación. Lupe Olaskoaga PRESIDENTA ------------------------------------------------------- En Hondarribia a 15 de junio de 1997 COMUNICADO AL PARLAMENTO VASCO La Asociación Betiko Aslardearen Aldekoak de Hondarribia quiere manifestar su desacuerdo con la política que, sobre el tema Alarde, están llevando las instituciones vascas, mas concretamente el Parlamento, el Ararteko y Emakunde. El planteamiento que hacen estas instituciones sobre el tema Alarde es erróneo totalmente, porque no pertenece al marco político sino al marco histórico y cultural ,es decir, al marco de las tradiciones, y les guste o no esto es así, tal y como lo garantiza el hecho de que sean unos Alardes que se vienen celebrando desde el siglo XVI y XVII. Y que sepamos, hasta la fecha, nunca se ha vejado a nadie en nuestros Alardes, sino todo lo contrario se ha enfatizado y se ha aplaudido a todas aquellas mujeres que han salido de cantineras. Los Alardes, como tradiciones que son, siguen unas fórmulas que se repiten año tras año garantizando su perpetuidad y su carácter, y estas fórmulas son las respectivas ordenanzas que es lo que tienen que hacer, en razón de unos roles que se les asignan para ser coherentes con de motivo principal de la tradición, Y es así como la coherencia y el sentido común asigna a los varones el rol de fusileros, de músicos, hacheros y demás, reservando a la mujer el rol de cantinera. Ahora bien, el tema de discusión está en que un grupo de mujeres quieren salir representando cualquiera de lo roles antes mencionados, argumentando que en Tolosa y San Sebastián las mujeres ya lo hacen. Llegados a este punto, en primer lugar, tenemos que decir que nosotros respetamos las decisiones de otros pueblos y, a su vez, queremos que los otros pueblos también nos respeten, Pero también tenemos que decir que el caso de Tolosa no nos vale por varios motivos, el primero, porque en Tolosa no se celebra ningún Alarde sino una revista de armas como antiguamente se hacía en todos los pueblos, y que después de muchos años de olvido lo han vuelto a retomar, siguiendo una fórmula nueva donde la mujer participa como fusilera y que nada tiene que ver con la referencia histórica porque, que se sepa hasta la fecha, las mujeres no participaban en estas revistas de las Milicias Forales. Tampoco nos extraña que sea precisamente en Tolosa donde esto suceda, donde se trasgredan los roles históricos, porque precisamente los tolosarras son muy buenos carnavaleros y lo que hacen con su Revista de Armas es el Carnaval de Verano. Y el ejemplo de San Sebastián tampoco es cierto, la fiesta oficial de San Sebastián se celebra en la plaza de la Constitución y en las tamborradas de Gaztelubide y de unión Artesana no participan las mujeres. En otro orden de cosas, nos llama mucho la atención el interés que ha despertado el tema de los Alardes mas allá del Bidasoa, donde sobre todo gentes de la política y de los medios de comunicación están opinando, sin saber en la mayoría de los casos de lo que están hablando. Sabemos que somos víctimas de un cliché progre y también somos víctimas de la prepotencia de los políticos con todo su poderío y de los periodistas, que han encontrado todo un filón temático para ponernos a caer de un burro a la mayoría de los bidasotarras. A ambos colectivos les recordamos que en Euskadi existen problemas muy graves, gravísimos, sobre los que los políticos y menos los periodistas no se explayan con tanta rotundidad, tampoco el Ararteko ni Emakunde. Nosotros lo único que pedimos es que nos dejen en paz, la ciudadanía bidasotarra está plenamente identificada con sus fiestas que, por cierto, son de las pocas que tienen un sentido, por que puestos a celebrar celebramos victorias y heroicidades de nuestros antepasados y no derrotas, como hacen algunos. Nuestros Alardes tradicionales tienen su importancia cultural y nosotros somos los únicos que lo defendemos. Hasta ahora no se nos ha acercado ni se ha pronunciado a nuestro favor nadie, ni la Consejería de Cultura del Gobierno Vasco, no el Departamento de Cultura de la Diputación, ni Aranzadi ni nadie por el estilo, y todos ellos tienen responsabilidades sobre la permanencia de la cultura autóctona, aquí no tienen que venir los etólogos a investigar porque todo está todavía vivo y así queremos que continue. No entendemos que hayamos estado durante mas de tres siglos equivocados y que hasta ahora nadie nos lo haya dicho, y no lo entendemos porque no tenemos nada que entender. Los Alardes bidasotarras, los únicos por cierto, se desarrollan siguiendo una fórmula magistral, compuesta por varios elementos diferentes y que tienen asignados unos papeles determinados. Esta fórmula magistral, y no otra, como demuestra la experiencia, ha garantizado la permanencia de los Alardes año tras año, siglo tras siglo, y ahora lo que no pide el Parlamento es el cambio de fórmula, por una fórmula que es la fórmula del carnaval. Con su reciente declaración el Parlamento nos quiere obligar a transformar el Alarde en un Carnaval, cambio que no estamos dispuestos a admitir porque tanto Hondarribia como Irun siempre han sido pueblos soberanos para decidir sobre sus Alardes, y es Esta soberanía y el respeto de las autoridades lo que ha permitido que los Alardes sean unos monumentos vivos, que los Alardes formen parte de nuestra singularidad y que los Alardes sean una seña de identidad importante para nosotros. Si una vez hecha esta exposición no se admite nuestra postura de defensa del Alarde tradicional, tendremos que entender que existen oscuros intereses políticos para eliminar una parte muy importante de nuestra identidad. En Hondarribia a 15 de junio de 1997
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