Volver a Página Principal
 

Peor que a cacereños. por Xabier Kerexeta

 
   


NOTICIAS DE GIPUZKOA
Martes, 13 de junio de 2006
OPINIÓN. Colaboración
Peor que a cacereños. Por Xabier Kerexeta

Así nos trata el Partido Socialista de Euskadi- Euskadiko Ezkerra a los y las participantes del Alarde de San Marcial igualitario. Tanto arremeter contra Arzalluz y su famoso distingo entre vascos-vascos y negros-negros, tanto llamarle racista, xenófobo, nazi, etc., y resulta que ha sido Patxi López, por medio de uno de sus alfiles, quien ha hecho realidad el supuesto ideal de Arzallus: Alarde de vascos-vascos, por las calles de los vascos, a la hora de los vascos, con sus fotos en el programa municipal de fiestas, usufructuando espacios públicos, edificios, bienes y logística municipal, recibido con los brazos abiertos por el alcalde, José Antonio Santano Clavero.

Y Alarde de negros-negros, en el horario de los negros (y no lo es más gracias a Interior, no a Santano), insultados, zarandeados, escupidos y golpeados por no irnos a las calles de los negros, ninguneados por un alcalde que dice que ofendemos la voluntad, los sentimientos y la identidad del Pueblo. Negros por putas, por machorras, por maricones, por ser de fuera (¿o se pensaba alguien que los cacereños salen a caballo o sus hijas de cantinera en el Alarde que aplaude Santano?). Negros, porque somos los únicos participantes en una fiesta de Euskadi escoltados por beltzas (triste y paradójico honor, gracias a los socialistas, ser los últimos que necesitemos escolta). Negros, como los pocos socialistas que se atrevieron a ponerse a favor de la igualdad y han sido apartados de cualquier cargo representativo en el Bidasoa. ¿Qué fue de aquel manifiesto de las mujeres socialistas de Irun y Hondarribia de 1996? Tan tibio, tan poquita cosa, y ni eso les han dejado defender.

Claro que se trata de un asunto menor. No es un derecho fundamental participar en una fiesta… si eres mujer. ¿Reaccionaría igual el PSE-EE si el alcalde hubiese fomentado la privatización de la tamborrada azpeitiarra -por ser ejemplo cercano a Arzalluz- para impedir que un solo cacereño accediera a ésta? ¿Sería entonces un tema menor? Cuando a un nacionalista donostiarra se le ocurrió oponerse a la construcción de viviendas de protección oficial en Ondarreta "porque se iba a llenar de cacereños", la reacción fue inmediata y fulminante, la primera desde su propio partido. Y, que yo sepa, vivir en Ondarreta no es un derecho fundamental. El socialista Santano reivindica en las Juntas Generales "el ámbito bidasotarra de decisión", y le votan socialistas y populares del Alto Deba y del Goierri. Y Buen Lacambra afirma que "cada alcalde es el que mejor conoce su pueblo". Al fin y al cabo, "las tradiciones forales están por encima de supuestos derechos de la mujer". Santano acaba de exigir que se respete el derecho fundamental a la libre asociación, es decir, el derecho a segregar a las mujeres del espacio público.

Si a un vasco-vasco le repugna la idea de compartir el espacio público con un cacereño, ¿se tiene que ir el vasco, o el cacereño? ¿Por qué el cacereño no y la cacereña sí? Borja Sémper, edil popular, fue expulsado de unas fiesta de barrio por su opción política. No escuché a los socialistas defender que la solución a los problemas fuera la exclusión de la minoría que impone su presencia contra la voluntad de la mayoría, ni que tachara a Sémper de provocador y enemigo del Pueblo.

Por mucho menos de lo que hace Santano oímos clamar a Isabel Celaa ¡prevaricación, prevaricación!, la última vez hace menos de dos meses. ¿Le ha oído nadie decir nada de este asunto? Públicamente, me refiero, porque en privado los y las socialistas no tienen pudor en criticar la actuación de Santano. Pero éste tiene una poderosísima razón para convencer a sus compañeros/as de partido: una no, dos mil razones, tantas como votos afirma que le proporciona la existencia de un conflicto en torno al Alarde. No se esperaba el PNV que su intento de recuperar la alcaldía de Irun iba ser correspondido con un PSE-EE más betiko que ellos mismos, en el Bidasoa, y sobre todo fuera de la comarca, donde el partido de Arzallus les adelanta por la izquierda.

Lo cierto es que ni se le ha pedido al alcalde que niegue autorización a la opción excluyente, siguiendo estrictamente la ley de Igualdad que sus compañeros votaron. Sólo se le ha pedido que organice el Alarde de siempre, el municipal, y que facilite unos cauces de diálogo que lleven a una solución tranquila y duradera que, obviamente, pasará por la existencia de un solo Alarde no discriminatorio. Pero Santano no desea dos Alardes: quiere uno, el de vascos-vascos, que apoya hasta la prevaricación, y (porque no hay otro remedio, para evitar mayores escándalos), una cosa de negros-negros con la que no se habla.

Si todo esto estuviera ocurriendo al Norte del Bidasoa, hablaríamos de un fenómeno de lepenización. Sin embargo, la prostitución del discurso democrático para defender principios contrarios a la igualdad resulta a los intelectuales socialistas "inextricable", "enrevesadísimo", "de extrema complejidad", "terriblemente delicado". Les ofende que se compare con la violencia de género; hablan de tradición, de historia, de sentimientos, de identidad de nuestros antepasados (¿los míos o los de Santano?)… No, señores y señoras socialistas, no se líen. Es mucho más fácil que todo eso; antes de actuar piensen lo siguiente: no hagan a las mujeres lo que nunca harían a los cacereños. Mientras no apliquen esta fórmula tan sencilla, rotunda y revolucionaria, mientras sigan pensando que los derechos de las mujeres dependen de sus intereses electorales, seguirán siendo ustedes parte del problema, y no de la solución. Aldaketa? Horixe aldaketa behar dugula, zuena, hain zuzen ere.

 

 


Volver a Página Principal